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Mustang Boss, historia y evolución de “El Jefe”

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Mustang Boss

Ford ofreció versiones especiales del Mustang entre 1969 y 1970, entre esas estaba el Boss 302 y el Boss 429; el Mustang Boss 351 salió solamente en 1971, en un estilo de carrocería renovada del Mustang que era mucho más grande que el original.

Los Mustang Boss 302 originales fueron diseñados para competir en la serie SCCA Trans-Am, y para eso contaba con un motor V8 de bloque de cilindros chico pero muy revolucionado, y se caracterizaba por una extraordinaria estabilidad que le permitía aferrarse al pavimento.

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Ford Mustang Boss 302 1970. Foto: David Newhardt/ Mustang – Forty Years

Por su parte, los Mustang Boss 429 fueron diseñados para acelerar, y también fueron construidos para satisfacer los requisitos de homologación de motores de la NASCAR.

Todos los modelos Boss clásicos son autos de colección muy codiciados en la actualidad, gracias a su enorme desempeño, y el hecho de que fueron ensamblados en cantidades muy limitadas.

El nacimiento de la leyenda: Mustang Boss

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Ford Mustang Boss 302 1970. Foto: David Newhardt/ Mustang – Forty Years

Cuando salió al mercado en 1969, el primer Mustang Boss fue creado a partir de una sencilla orden de los altos directivos de Ford: “crear un Mustang que fuera imbatible en las carreras de ruta de la SCCA, así como en las pistas de arrancones locales”, la cual diseñadores e ingenieros acataron con gusto.

Para entonces, el éxito en ventas del Mustang estaba asegurado gracias a su estampa deportiva, pero el estatus que alcanzaría como un verdadero símbolo del alto desempeño todavía no se había logrado, pero eso cambió pronto, cuando la empresa decidió establecer un claro dominio en la popular serie de carreras de ruta SCCA Trans-Am.

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Los directivos decidieron homologar su nuevo motor 429 para la NASCAR utilizando el Mustang, dando instrucciones a los ingenieros de que comenzaran el proyecto que daría como resultado un nivel de desempeño, que con el tiempo se convertiría en leyenda.

El resultado fue el Boss, que contaba con tres diferentes configuraciones de motor en dos estilos de carrocería de Mustang, cada uno de los cuales se convirtió en un clásico muy codiciado por los fanáticos de la velocidad y sobre todo por los coleccionistas.

El Mustang Boss 302 de 1969 y 1970 contaba con un motor capaz de generar 290 caballos de fuerza

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1970: La toma de aire “Shaker” del cofre se ofrece en cualquier Mustang equipado con el motor 351-cid o el V8 de blique grande,

Dotado de un estilo que le impuso el recién llegado jefe de diseño de Ford, Larry Shinoda, el Boss 302 debutó en 1969 y se caracterizaba por un par de spoilers, uno adelante y otro atrás, un cofre totalmente negro y las franjas laterales de carreras, lo que conformó un diseño que decía a gritos su nivel de desempeño.

Bajo la cofre, el Boss 302 tenía un bloque de cilindros chico Windsor de 4 pernos principales y cabezas de nuevo diseño, las cuales pertenecían al Cleveland 351, que en aquel entonces era la novedad dentro de la gama de motores Ford.

El motor se complementaba con un cigüeñal, bielas y pistones de acero forjado. El resultado de esta reingeniería, era una planta motriz que generaba una potencia nominal estimada por Ford en 290 caballos de fuerza, aunque había razones de sobra para creer que la potencia real era mayor.

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Los ingenieros de Ford también cambiaron la geometría en la suspensión, con la intención de cumplir la orden dada por Semon “Bunkie” Knudsen, en el sentido de que debían “sacar al mercado el auto que indiscutiblemente ofrezca el mejor manejo”.

Gracias a unos resortes más rígidos y amortiguadores más duros, a una barra estabilizadora de calibración especial, a un chasis más rígido y a unas llantas anchas, esta versión del Mustang se convirtiera en el modelo Ford con el mejor tiempo en la pista hasta ese momento.

El motor de bloque grande y debido a que se ensamblara pocos ejemplares del Boss 429, lo hacen un modelo codiciado y caro entre los coleccionistas

Mientras se tenía la intención de que el Boss 302 fuera un auto para carreras de ruta con un perfecto balance, el Boss 429 tenía una misión totalmente diferente en la vida, un poder de aceleración inmejorable.

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Ford Mustang Boss 302 1969

Si bien es cierto que el aspecto por fuera del 429 era muy similar a la del Boss 302, el motor bajo el cofre era una versión altamente domesticada de la nueva planta motriz de carreras, que Ford había inscrito en la NASCAR.

Para cumplir los requisitos de homologación del motor 429, las reglas exigían que debía ensamblarse un cierto número de motores del fabricante y montarlos en un modelo de serie que estuviera la venta.

El hecho de que fuera el Mustang el modelo de serie utilizado para cumplir con dichos requisitos, fue considerado por muchos como una estrategia inusual dado que por ese entonces era el Torino el auto que competía por Ford en los circuitos de la NASCAR.

Además de eso se requería un gran esfuerzo de ingeniería y de recursos para acomodar el motor 429 entre las angostas torretas de amortiguadores del Mustang, por lo que había que modificar extensamente estos vehículos del chasis, labor que se encomendó a Kar Kraft, una prestigiosa agencia Ford.

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El montaje de dicho motor hecho por Kar Kraft, requirió un cambio de ingeniería a fondo en la suspensión delantera, y hasta tuvieron que reubicar el acumulador en la cajuela para contar con más espacio.

Aún con refuerzos especiales en el chasis, y una barra estabilizadora posterior que no tiene ningún otro auto, el llamado “Boss Nueve”, era un espectáculo aparte cuando salía disparado en línea recta.

Lo único que tenía que hacer el dueño de este auto, era deshacer las medidas que habían tomado en la fábrica para quitarle la potencia de la versión para la NASCAR, y el auto podía recorrer los 400 metros en poco más de 12 segundos.

Ese nivel de desempeño gracias al motor de bloque grande, y al hecho de que se ensamblara tan pocos ejemplares, se confabularon para convertir al Boss 429 en el que probablemente sea el Mustang más codiciado, y por ende el más caro, entre los coleccionistas.

El Mustang Boss 351 de 1971

El Boss regresaría en 1971 y lucía su nueva carrocería, una novedad para el año fiscal 1971, convirtiendo a éste en el Mustang más alargado, achaparrado y ancho que haya existido.

Bajo el cofre del Boss del 71 había grandes novedades, ya que estaba el debutante motor Cleveland V8 de 351 pulgadas cúbicas (5.7 litros) que catapultaba al Mustang a la menor provocación, y como siempre, esta máquina estaba acoplada a una caja manual de 4 velocidades.

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El único inconveniente fue que a partir de 1970 Ford decidió retirar su patrocinio en cualquier tipo de competencia, por lo que al Boss 351 le faltó un elemento clave para cimentar la leyenda que habían tenido sus predecesores: jamás pudo demostrar sus credenciales de alto desempeño en un programa oficial de carreras.

De todas maneras, el Boss 351 ofrecía un desempeño emocionante, acompañado de un aspecto muy llamativo, a lo que contribuía enormemente la carrocería fastback con una pendiente de 60 grados, y el cofre con colores contrastantes en sus dos tomas de aire, mientras que en los interiores del Boss 351 abundaban los detalles de lujo.

Gracias a que era mucho más fácil identificar el motor Cleveland 351, resultaba más sencillo para un posible comprador convertir este Boss final en un cómodo vehículo de 5 velocidades, que con las versiones Boss 302 y 429, que evidentemente había sido diseñados para las carreras.

Fuente | Ford

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